La recolección del pistacho en seto pone a prueba la poda

La recolección del pistacho en seto pone a prueba la estructura del pistachero. La cosechadora avanza por la fila y, después, toca observar cómo ha respondido la madera y la formación. También quedan preguntas sobre cómo evolucionará la plantación con los años.

Hemos hablado con Antonio Poblador sobre el trabajo en su finca: la recolección mecanizada, la poda y lo que todavía están aprendiendo. A lo largo de este artículo compartiremos las decisiones que han tomado y las dudas que siguen teniendo campaña tras campaña en un cultivo como el pistacho en seto.

Así trabaja la recolección mecanizada del pistacho en seto

En este sistema, la continuidad de la pared vegetal permite que una cosechadora cabalgante avance por la línea. En el siguiente vídeo se ve la máquina trabajando sobre la fila y sus elementos de recolección en contacto con el cultivo.

La intensidad de trabajo, la velocidad de avance y la altura del seto son aspectos que se ajustan a las condiciones de cada plantación. La máquina debe poder recorrer la línea, pero también importa cómo llega formado el pistachero en seto a ese momento.

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La cosechadora trabaja sobre la fila durante la recolección del pistacho.

El coste y el momento de recoger

En esta finca utilizan una New Holland Multi. La mecanización busca reducir el coste de la recolección y depender menos de una mano de obra cada vez más difícil de encontrar. También se busca que la máquina pueda avanzar a buen ritmo.

Son objetivos ligados a la organización de la campaña y a las condiciones de trabajo de esa finca. La recolección mecanizada no resuelve por sí sola todos los retos del cultivo: la plantación de pistacho en seto tiene que estar preparada para que la máquina pueda trabajar sobre la fila.

El momento de recoger también requiere atención. En esta plantación comprueban si la cubierta exterior del pistacho se desprende al presionar el fruto con los dedos. Además, hay distintas variedades y no todas maduran a la vez. Esa campaña decidieron esperar para recogerlas juntas.

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La decisión responde a lo que observaron en esa finca y en esa campaña. La diferencia de maduración entre variedades puede complicar la organización de la recolección cuando se busca hacerla en una sola pasada.

Una estructura que se comprueba con la máquina

En la finca buscan formar un seto denso desde abajo, con ramas que empiecen a formarse pronto. También procuran evitar las ramas gruesas. La madera del pistacho, es poco flexible y quebradiza; por eso, la forma de las ramas es una de las cuestiones que tienen presentes.

La estructura no se valora únicamente por su aspecto después de podar. El paso de la cosechadora permite comprobar cómo responde durante el trabajo. La recolección aporta información práctica sobre el seto que se ha ido formando, aunque no resuelva por sí sola cómo conviene podar en todos los casos.

La poda se ha ido ajustando con pruebas y observación. En lugar de presentar un criterio cerrado, la experiencia recogida en la finca refleja un aprendizaje que continúa campaña tras campaña. Compartirlo con otros productores puede ayudar a contrastar qué estructuras facilitan la mecanización y la recogida.

«Tendremos que ir pasándonos información de unos a otros».

Mecanizar parte del trabajo y observar cómo evoluciona el seto

Las labores se realizan con condiciones distintas a lo largo del año: frío en invierno y calor durante la recolección. En esta finca se quiere avanzar hacia una poda mecanizada y que las máquinas asuman parte del trabajo. La conversación también pone el foco en las personas que realizan esas tareas:

«Tenemos que dignificar el trabajo de los operarios del campo».

El pistacho en seto aún plantea preguntas sobre su evolución. Una de ellas es cómo será la estructura cuando los árboles tengan diez años y si entonces habrá que recurrir a podas de retroceso o de rejuvenecimiento. Hay una cosechadora trabajando sobre la fila y decisiones de poda que ya se están probando, pero también aspectos que solo podrán valorarse con el paso del tiempo.

Lo observado en esta plantación de pistacho en seto permite seguir cómo se relacionan la recolección mecanizada, la formación del seto y la poda. La respuesta de los pistacheros en las próximas campañas ayudará a valorar qué ajustes necesita esta finca y qué aprendizajes pueden ser útiles para otros productores.

Si quieres ampliar la información, en este artículo sobre la viabilidad y el manejo del pistacho en seto repasamos lo aprendido en campo sobre formación, poda, recolección y manejo del cultivo. También puedes leer este análisis sobre la mecanización del almendro en seto y el pistacho, que aborda las labores mecanizables y las decisiones que condicionan el trabajo en cada sistema.

En Synergynuts seguiremos atentos a lo que ocurra en las próximas campañas. La máquina ya ha pasado; ahora toca ver qué nos cuenta el seto con los años.

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